Aprender a leer de adulto provoca cambios profundos en el cerebro

¿Haces todo tu esfuerzo por llegar temprano y aun así siempre estás corriendo a último momento con todo? La mayoría de las personas impuntuales odian ser impuntuales y aun así les cuesta muchísimo cambiar su forma de ser. Por lo general, no es porque sean personas desconsideradas o irrespetuosas con los tiempos de los demás (aunque sí hay varios casos), pero así los suelen ver las demás personas. Por eso es importante intentar trabajar en el manejo de los tiempos personales para mejorar la puntualidad.

Como cuenta la Lic. Andrea Gregoris Kamenszein, Coach Profesional y creadora de Evolución en Movimiento (Argentina), hay dos tiempos que coexisten en nuestras vidas: el Kronos, que es el tiempo externo que rige a la sociedad en general y el Kairós, nuestro tiempo interno, el que regulamos nosotros y le imprimimos nuestras características temporales. Es difícil que ambos tiempos estén alineados, pero hay que aprender a manejarlos para poder convivir en armonía con el mundo exterior.

Por qué somos impuntuales

Hay muchas causas de la impuntualidad en una persona:

A veces tiene que ver con dificultades para enfrentar una situación. Cuando la persona en cuestión no quiere lidiar con un problema o asunto particular, lo posterga lo más posible hasta que es inevitable llegar tarde a resolverlo. En este caso, según la Psicóloga María Gabriela Fernández, se podrían evidenciar en estas personas características fóbicas o rasgos evitativos que los hacen más proclives a la procrastinación.

Otras veces, el problema es que se tiene una agenda demasiado sobrecargada y muchas veces también sucede que cuesta decir no a más compromisos. Cuando tenemos una agenda tan ocupada, al menor inconveniente que nos retrasa, es inevitable terminar llegando tarde. No tenemos ningún margen de error o tiempo calculado para imprevistos.

También puede suceder que seamos simplemente desorganizados o malos para calcular los tiempos reales que tardamos en hacer cada cosa. Somos demasiado optimistas y no consideramos el tiempo suficiente para cada actividad.

Otra posibilidad es, una cada vez más extendida, poca formalidad en el establecer compromisos…y cumplirlos. En este último caso, pareciera que la sociedad se está convirtiendo en una sociedad cada vez más individualista donde pareciera que sólo contara lo que nos pasa a nosotros y dónde hay muy poco registro del otro, de sus tiempos, de que dejó de hacer otras cosas para estar en el lugar acordado (con nosotros), que nuestra tardanza le puede implicar una demora en su agenda (además de que esto también signifique un retraso en la nuestra)… Esta poca seriedad en cumplir con los compromisos pactados tiene que ver con una mayor laxitud en cumplir las normas. Cómo si se desdibujara la norma, la ley y solo fuera relevante nuestro deseo en el aquí y ahora. O sea, empieza a importar más “mi” deseo que cualquier compromiso acordado con un otro.

Cómo combatir la impuntualidad

Para mejorar esta característica habría que estudiar cuál es la causa principal que está provocando nuestra impuntualidad. En cualquier caso, para María Gabriela Fernández, sería indicado adquirir una actitud de mayor conciencia y auto observación de parte nuestra respecto a la realidad y a nosotros mismos. Desarrollar un mejor registro del otro, para poder respetarlo y entender que el no respetar al otro es una forma de desconsideración y maltrato, nos devalúa a nosotros mismos en cuánto a confiablidad y la gente termina alejándose, con lo cual nos vamos quedando aislados. A fin de cuentas, la impuntualidad nos resta oportunidades de todo tipo, nos vuelve poco respetables ante los demás porque nos tornamos impredecibles e inciertos al respecto de temas en los que ni debería hacer falta cuestionarse al respecto. Esto puede interferir severamente en las relaciones con los otros y puede afectar ámbitos familiares, de amistad o laborales. Se pueden perder trabajos, vuelos y hasta amigos.

Como premisa general, habría que tener siempre en mente el dicho “no le hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan a ti” para desarrollar madurez, conciencia y evaluación de las consecuencias a enfrentar.

Desde el coaching, Andrea Gregoris Kamenszein (Argentina) muestra algunos pasos a seguir que funcionan para mejorar la puntualidad:

1. Mirar al otro, al que nos está esperando o al que afecta mi llegada tarde. ¿Qué le pasa con esto? ¿Le molesta? ¿Le estoy pasando alguna factura? ¿Hace lo mismo? Empecemos por pensar cómo le afecta al otro que suceda esto.

2. Reinterpretar. ¿Qué es tarde para mí y para el otro? Mi marido, mi amigovio, mi hijo, mi amiga, mi jefe, toda la familia en una reunión. ¿Tenemos la misma mirada sobre ser impuntual? Para algunos eso es llegar quince minutos tarde, para otros cinco, para otros hasta cuarenta y cinco.

3. Consensuar en qué franja de tiempo nos encontraremos y, si es en la faz laboral, en qué franja terminaremos. Distribuir temas para trabajar en una hora es diferente a poder hacerlo en el doble de tiempo.

4. Prepararse. ¿Qué tiempo previo necesito para estar lista? Y acá entra en escena el Kairós, mi tiempo interno, el que me hace enfocar, parar cinco minutos y que parezcan treinta. O el que me permite hacer todo en cámara rápida logrando lo que deseo. Prestar atención a si estas cuestiones de ritmo te traen algún costo oculto.

5. Si ya sabes que llegarás tarde, ¡AVISA! Para evitar esa sutil manipulación donde el otro no hace nada salvo esperarte. Si de lo que se trata es de cuidar la relación, pensemos ¿cuánto tiempo antes conviene que le avise al otro? Cuanto más tiempo pasa, más se resiente el vínculo. Cuanto antes aviso, menos lastimo.

Con estas palabras Andrea Gregoris Kamenszein cierra su reflexión acerca del tiempo y la impuntualidad: “El tiempo externo, Kronos, suele correr apurado. Mientras que Kairós (el tiempo interno) se acomoda a mí cuando le doy lo que necesita: atención. Aunque sea pocos minutos Kairós crece y me hace sentir que pasó una grata eternidad. ¿Cuánto espacio hay en ti para el tiempo externo y para el interno? ¿Cuánto lugar ocupan en ti Kairós y Kronos?”.

Fuente: www.lostiempos.com

Fundación Cuatropés, “Proyectos para el País Porvenir”, se crea en diciembre de 2016 para promover procesos editoriales, propuestas, estudios, proyectos y documentos que contribuyan a definir al País Porvenir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *