Caracas y sus esquinas: Historias listadas para entender a una ciudad

Algo que nos define a los venezolanos vayamos donde vayamos, es esa forma peculiar de dar una dirección: más allá de sus nombres, intenta pedirle una dirección a un transeúnte para que encuentres cualquier cantidad de referencias que te harán pintoresco el camino. Luego, haz el mismo experimento con un extranjero y ya las cosas no te sonarán igual.

En la mayoría de las ciudades y pueblos de Venezuela, el tema de las direcciones es un asunto similar, salvo en Barquisimeto y en algunos rincones de los Andes. Sin embargo, hoy queremos compartirles en una primera entrega, la historia de una demarcación que se niega a morir, más allá de sus avenidas y rascacielos: las esquinas de Caracas.

¿Por qué nombrar a las esquinas de Caracas? La capital de la República, así como muchas ciudades en todo el mundo, fue testigo del crecimiento de la infraestructura y de su gente y una manera eficiente de organizar los espacios es la de asignarle características o señas que le ayuden a sus habitantes a distinguirlas entre otras tantas.

En el caso de Caracas, cada esquina guarda una historia, una referencia y hasta una razón para recordarla, reconocerla y quererla. ¿Sabías que, además de Caracas, sólo la ciudad de Mérida, Yucatán (México) es reconocible por su demarcación en esquinas? Celebremos pues este hallazgo capitalino recordando las principales historias que circulan alrededor de las esquinas más famosas de nuestra Caracas:

  1. Esquina de Angelitos: Cuenta la leyenda que el presidente (José Antonio) Páez frecuentaba la casa de una mujer ajena que estaba por esta zona y para protegerse las espaldas cada vez que iba a visitarla, mandaba a sus militares a que le “cantaran la zona”. A estos guardias que acompañaban a Páez en el menester, se les llamaba “Angelitos”.
  1. Esquina de Ánimas: En la Caracas del siglo 19, se contaba que, cuando la oscuridad llegaba al sitio se podía escuchar un coro de voces fúnebres. Unos curiosos salieron a ver de qué se trataba y se llevaron tremenda sorpresa: eran unas sombras con túnicas blancas que llevaban hachas encendidas y que solían identificarse como “Ánimas del Purgatorio”.
  1. Esquina de Carmelitas: En el año de 1725, vivía en una casona, situada al sur de la iglesia de Altagracia, doña Melchora Josefa de Ponte y Aguirre, quien para aquella fecha solicitó y logró del Rey, convertir su morada en un convento dedicado a las “Carmelitas Descalzas de Santa Teresa”. 

Esquina de Carmelitas

  1. Esquina de Cervecería: Allí antiguamente estaba localizada la fábrica de Cerveza Caracas, principal patrocinante del equipo fundado en 1942 llamado Cervecería Caracas B.B.C., y que hoy en día se le conoce como Leones del Caracas B.B.C.
  1. Esquina de Coliseo: Alrededor del año 1820, funcionó allí el Teatro Coliseo y la esquina que anteriormente se había dado a conocer como “Las Sanavrias” cambia su nombre a Esquina de Coliseo.
  1. Esquina de Cristo al revés: Se comenta que, en esta esquina, vivía un zapatero que cosía tan artísticamente tanto las zapatillas de tacón Luis XV como las botas de los soldados. Luego que un colega se instaló a pocas casas, el primer zapatero colocó de cabeza a un Cristo para presionarlo a que le alejara al competidor.
  1. Esquina de El Chorro: Las mejores bebidas de piña y papelón se despachaban en este lugar. Don Agustín Pérez se las ingenió para preparar un sistema de despacho donde, cada vez que escuchaba el sonido de un centavo caer en su alcancía, dispensaba un delicioso “chorro” de jugo a cambio. Eso sí, nunca invites a nadie a que se dé una vuelta “de Chorro a Coliseo”. Es de mal ver y desde tiempos inmemorables, ha sido un tema de broma para insinuar que alguien sufre en ese momento de disentería. 

Esquina de El Chorro

  1. Esquina de Gradillas: En esta esquina, cuenta la tradición, había una serie de gradas o gradillas (escaleras) que permitían a la comunidad bajar hasta la Plaza de Armas o Plaza Mayor de la Colonia. 

Esquina de Gradillas

  1. Esquina de la Bolsa: En esta esquina vivía la bisnieta de Don Diego de Boiza, quien fuera gobernador de la Provincia de Venezuela para el año 1542. El nombre de la esquina, en este caso, es una descomposición lingüística de “Boiza” que, con el tiempo, se transformó en “Bolsa”. También se dice que, en esa esquina, un tal Barón de Corvaia instaló un negocio de préstamo de dinero con tal fama que el Presidente Guzmán y los políticos de la época, le visitaban frecuentemente para sus operaciones bursátiles. La oficina obtuvo entonces el nombre de la “Bolsa de Caracas”.

Esquina de La Bolsa

  1. Esquina de la Romualda: Ubicada cerca del puente Catuche, esta esquina debe su nombre al nombre de la dueña de una pulpería que atendía a sus clientes en este lugar: doña Romualda Rubí. 

Esquina de Romualda

  1. Esquina de la Torre: La Catedral de Caracas no tuvo torre sino alrededor de los cien años de su fundación. Anteriormente, las campanas colgaban de unos horcones de madera que servían de campanil. El reloj de la torre fue puesto en su sitio, durante la administración del presidente Juan Pablo Rojas Paúl. Seis relojes le precedieron en la Catedral; mientras más antiguos más modestos e imperfectos. Las campanas actuales son más nuevas que el reloj; cuando vinieron de España en la primera década del siglo, se colocaron en los ocho arcos que ocupaban las anteriores, las cuales fueron vendidas para su fundición, excepto una que se llamaba “La Concepción”. Esta esquina fue el punto más activo de la capital. A su alrededor se hicieron hoteles, negocios mercantiles y cafés, todos de gran fama y animación.
  2. Esquina de las Madrices: En la Caracas donde las señoritas se asomaban a los grandes balcones para ser pretendidas por nobles caballeros, no podía faltar este tipo de esquina. Las “Madrices” eran un grupo de señoritas de sociedad, hijas del Capitán Domingo Rodriguez de la Madriz.
  3. Esquina de Las Monjas: En el siglo 17 hubo una viuda rica que dedicó su vida y fortuna a la iglesia. En el espacio donde hoy se encuentra el Capitolio Nacional, había una casa de dos pisos que funcionó como el Convento de Santa Clara. La señora viuda, sus cuatro hijas, tres sobrinas y dos jóvenes más tomaron allí los votos como monjas.
  4. Esquina de Maderero: Se llamó así por voz popular. En ese sitio existió un gran depósito de maderas y el viejo Teatro de Maderero, un lugar que se hizo popular por la representación de obras que se dieron a conocer con el nombre de “Los Jerusalenes”. Por lo demás, la esquina de Maderero ha sido un sitio donde siempre han existido grandes depósitos de madera, aserraderos y carpinterías.
  5. Esquina de Marrón: Allí estableció su domicilio don Lorenzo Marrón, caraqueño que se codeaba con la gente más distinguida durante la primera mitad del siglo XVIII. Sin embargo, su aposento no fue la razón real por la que se dio a conocer este lugar como Esquina de Marrón, sino la belleza de sus hijas, a las que cariñosamente llegaron a apodar “Las Marrones”.
  6. Esquina de Miracielos: Se cuenta que, en 1696, se desató una peste terrible en Caracas. Como no encontraban la forma de curarla y estaba acabando con la población, acudieron a Dios para rogarle el cese de la peste y sacaron en solemne procesión la imagen del Nazareno por las calles, en medio de oraciones. Al pasar por una esquina donde había un árbol de limón, la cruz del Nazareno lo tropezó y en la corona de espinas se enredaron varias ramas, cayendo cantidad de limones al suelo. La gente tomó los limones como señal del cielo e hicieron limonada. Muchos se curaron y cesó la peste. Desde entonces esa esquina se le llamó esquina de Miracielos y al árbol, lo llamaron el Limonero del Señor, tal como lo retratara Andrés Eloy Blanco en su poema “El Limonero del Señor”.
  7. Esquina de Padre Sierra: Su nombre viene desde tiempos de la Colonia. En 1766, vivió en esta esquina don Joseph de la Sierra, capellán de las monjas concepcionistas. Esquina de Padre Sierra
  8. Esquina de Pajaritos: En el lugar había una zanja y los pajaritos venían a beber agua allí. No más explicaciones al respecto.Esquina de Peláez: La familia Peláez habitó, según parece evidente, entre las esquinas de Llaguno y Cuartel Viejo, sector que recibía a mediados del siglo XVIII el nombre de cuadra de Peláez en la que la fecunda pareja hubo de poseer amplio solar para esparcimiento de tan numerosas prole. El sui géneris matriarcalismo caraqueño hizo que por largos años la esquina se llamara de “las Pélaez” feminismo repetido en muchas esquinas de la ciudad por notoriedad de sus mujeres, como fue el caso de Doña María del Carmen Peláez y Hurtado, quien casó con Don Esteban Ponte y Blanco, Caballero de la Orden de Alcántara.
  9. Esquina de Pelota: Como una contribución del pueblo vasco en los tiempos de la Compañía Guipuzcoana, se establecieron en el lugar las primeras instalaciones deportivas conocidas en la historia de Caracas. Desde entonces, se llamó el lugar “La Calle de la Pelota” y luego, hasta nuestros días, la Esquina de Pelota.
  10. Esquina de Punceres: Rememora la fabricación del primer puente de construcción solidad y perdurable que tuvo Caracas, a cargo del sargento Nicolás Puncel de Montilla.
  11. Esquina de San Francisco: Esta esquina tomó el nombre gracias a la ubicación de la Iglesia de San Francisco, edificada en el año de 1593. Esquina de San Francisco
  12. Esquina de San Jacinto: Otra esquina de ubicación. En ésta, se estableció el Convento de San Jacinto, construido en el siglo 16.
  13. Esquina de San Pablo: En esta esquina funcionaron la antigua iglesia de San Pablo y el hospital del mismo nombre. En algún momento, este también fue una cárcel. En este sitio exactamente, se halla hoy el Teatro Municipal. La iglesia de San Pablo fue derrumbada por Guzmán Blanco, quien consideró digno del espíritu progresista, demoler el pequeño templo que hoy sería una joya de nuestra arquitectura colonial, para levantar un fastuoso teatro que prestara vigor a la cultura caraqueña.
  14. Esquina de Santa Capilla: En el lugar hubo una ermita hecha por indígenas y en ésta, se realizó la primera misa en toda Caracas. La ermita fue reestructurada por Guzmán Blanco quien, aunque no era muy devoto de la religión, si lo era de la arquitectura francesa. Quizá por eso es la única iglesia que tiene en su fachada al diablo. Esquina de Santa Capilla
  15. Esquina de Sociedad: A principios del siglo 19, se encontraba en este lugar una casa que funcionó como sede de la Sociedad Patriótica en 1811.Esquina de Sociedad
  16. Esquina de Traposos: En esta esquina nació el primer negocio de ropavejeros de este lado de la capital. La esquina de Traposos colinda por el norte con la mismísima Casa Natal de El Libertador, Simón Bolívar. En la esquina vivía una familia aristócrata que se había venido a menos, al punto que la comunidad le envió un número basto de ropas viejas para que se cubrieran los cuerpos y, al saciarse de esta ropa, comenzaron a venderla y la gente comenzó a llamarle “Los Traposos”.
  17. Esquina de Veroes: Era el lugar donde tenían su hogar los hermanos vascos Francisco y Pedro “de Verois” por los días de la Compañía Guipuzcoana. El uso de este apellido vasco se modificó con el tiempo para transformarse en Veroes. 
  18. Esquina de Zamuro: El dueño de la carnicería “El Zamuro”, expendio comercial ubicado en esta zona, se hizo popular gracias a la singular forma que tenía para anunciar que había matado nuevos cerdos: cada vez que lo hacía, disparaba algunos cohetes al aire.Esquina de Veroes
  19. Esquina del Carmen: Una vieja costumbre adoptada por las familias de la Caracas de los techos rojos, era la de encomendar su hogar a un santo patrón. Una de las pocas casas que se conserva según esta tradición en la ciudad, es en la esquina del Carmen, con su nicho y su imagen de la virgen de los escapularios.
  20. Esquina del Conde: ¿Quién se imaginaría que Caracas recibiría también en su seno a miembros de la nobleza? En la Esquina del Conde, pasó. Allí, llegaron a vivir dos condes: ellos fueron Don Fernando Ignacio de Ascanio (Conde de La Granja) y Don Antonio Pacheco (Conde San Javier).
  21. Esquina del Muerto: Durante la guerra de los cinco, en las calles de Caracas, la mayoría de los heridos morían por falta de atención. Al terminar las batallas, los camilleros pasaban para recoger a los muertos. ¡Vaya sorpresa que se llevó este camillero! Un muerto se levantó y le dijo: “No. No me lleven a la tumba. Todavía estoy vivo.” Pasado el incidente, la gente relata la historia contando: “esta es la esquina donde se levantó el muerto.”
  22. Esquina El Guanábano: Otra esquina sin tanto cuento. Su nombre se debe al árbol de guanábana que en aquel sitio prestaba su acogedora sombra.
  23. Esquina El Peligro: “¡No te acerques allí muy de noche!” era algo más que una mera advertencia. Cuenta la leyenda que, para el siglo XIX, en esta esquina eran frecuentes las andanzas de malvivientes y malechores que robaban a los desprevenidos transeúntes.
  24. Esquina “Pele el ojo”: Si la anterior no te dio miedo, te hacemos la misma invitación que un día hiciera el bodeguero: “Pele el ojo” al peligro, fue el nombre que le dio a su tienda y, desde entonces, esta esquina se llamó así: “Pele el ojo”.
  25. Esquina de Socorro: En este lugar se encontraba un puesto de socorro o ayuda.Esquina de Pele el ojo

Fuente: https://www.latiendavenezolana.com/

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