“El tiempo interior: Antonio Ochoa y la nueva arquitectura en China”

El próximo 29 de septiembre se inaugura en Salamanca esta muestra del venezolano que transformó la arquitectura en el país asiático

Para Antonio Ochoa Piccardo, “la arquitectura es como una enfermedad congénita: tienes que cargar con ella aunque te cause dolor”. Pero en su caso, podría decirse que esta disciplina ha sido un camino gozoso a través del cual ha establecido un puente de conexión entre dos mundos distintos y distantes, por el que ha recibido internacionalmente el reconocimiento de publicaciones como “The Economist”, que lo calificó como “el arquitecto venezolano que cambió la arquitectura en China”.

Ochoa (Caracas, 1956), es el primer arquitecto extranjero establecido en Beijing después de la apertura económica iniciada por Deng Xiao Ping en 1979, y tiene una historia particular en la que se juntaron todos los factores que habrían de conducirlo a ese destino.
Como corresponsal de la agencia noticiosa Xin Hua, su padre se mudó con la familia a la China de Mao, en plena revolución cultural. Una experiencia que Ochoa recuerda:
 -Tenía 11 años cuando llegamos y 13 cuando regresé a Venezuela. Para nosotros era muy diferente que para los niños chinos. Ellos sufrían la revolución, nosotros la disfrutábamos. Fueron como dos años de vacaciones, hasta las idas al campo que para los chinos era un castigo que llamaban “reeducación”, para nosotros era como campamentos de verano.
Entraba el año 1992, y Antonio Ochoa, que en los 80 había ejercido un importante trabajo de promoción de nuestras artes plásticas desde su pequeña galería, OchoArte, en el Colegio de Periodistas, no se veía futuro como arquitecto en Venezuela. La mayoría de sus trabajos hasta la fecha se limitaban a remodelaciones y restauraciones, alejadas de su espíritu creativo. Fue así como ese año, después de una visita al hermano mayor, que había hecho vida en China, a su regreso a Caracas tomó la decisión de partir, junto con su esposa, Jennifer Mendoza, a probar suerte en el continente asiático.
Tuvo una primera oficina que se llamó 8And8Architects.  Luego fue jefe de arquitectura de la empresa de desarrollo inmobiliario Soho China, junto a Zhang Xin y su esposo Pan Shiyi, desde donde su nombre haría historia.
Soho: Small Offices, Home Offices 
Soho  impactó en un país como China, “una sociedad de contrastes”, como dice Ochoa, que buscaba ser competitiva en el mundo occidental, pero mostrando resistencia al cambio”. Mientras el Gobierno chino solo otorgaba permisos para edificios de oficina, Ochoa y el estudio de Zhang Xin estaban conscientes de que había un mejor mercado para viviendas, frente a una emergencia de las empresas familiares.
“Esta fórmula permitió que el Gobierno diera permiso para residencia en un espacio destinado a oficinas”, apunta Ochoa. Así, esos apartamentos de vivienda en los que con solo correr una puerta que independizaba los ambientes, pasabas a tu oficina, recibió respuesta inmediata.
“El concepto lo creamos Zhan Xin y yo. Luego yo le di forma con el diseño de los apartamentos modelo”.
La Comuna en la Gran Muralla 
 
El éxito obtenido como arquitecto extranjero, despertó la confianza de otros promotores, catapultando su nombre en otros proyectos. Fue así como, en 2002, fue invitado a participar junto a once de los mas reconocidos arquitectos asiáticos, en este proyecto que sería el primero y único hasta la fecha con el que China obtuvo un premio en la Bienal Internacional de Venecia.
La Comuna fue aclamada por la revista “Business Week” como una “nueva maravilla arquitectónica de China”, y en ella Ochoa jugó un rol fundamental, no solo como arquitecto de una de las casas que integraron este proyecto de casas individuales (Casa Roja o Casa en Voladizo), sino también como creador del plan maestro, coordinador del proyecto y supervisión de las obras.
“Ese conjunto de la Gran Muralla se convirtió en un hotel boutique y mi casa es la que mejor se alquila, para películas, eventos, matrimonios, desfiles de moda, conferencias”, confiesa.
El tiempo interior: Del Lejano Oriente a la Madre Patria 
Hoy en día, Ochoa ostenta su estudio propio en Beijing, Red House, donde cuenta con diez arquitectos, uno de ellos venezolano, y continúa adelantando proyectos. Sin embargo, el problema de la contaminación en la salud de su esposa, y las dificultades que pone China para la visa a los extranjeros mayores de 60 años (su hemano mayor, después de 40 años, tuvo que mudarse a Malasia), hicieron que Antonio Ochoa tomara la decisión de compartir residencia entre China y España. Y es en la biblioteca La Concha de Salamanca, donde el 29 de este mes presenta su muestra “El tiempo interior: Antonio Ochoa y la nueva arquitectura en China”, un conjunto de fotografías en gran formato que dan cuenta de su recorrido como arquitecto en el gigante asiático, acompañada de imágenes de personas en la calle.
“Con ellas quise dar cuenta de para quién trabaja un arquitecto”.
Fundación Cuatropés, “Proyectos para el País Porvenir”, se crea en diciembre de 2016 para promover procesos editoriales, propuestas, estudios, proyectos y documentos que contribuyan a definir al País Porvenir.

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