Fundación Una Camiseta por Venezuela une a niños de Caracas a través del deporte

“¡Dale, chamo!”, grita una voz infantil desde un extremo del área para calentar antes del partido. El balón de fútbol va de un extremo a otro del círculo de niños. Se desafían entre ellos, se ríen, hacen pases y presumen jugadas.

Detrás de la vivacidad de los rostros adolescentes de los organizadores de la actividad, pues la mayoría no superan los 18 años de edad, hay una organización que trabaja para llevar la práctica del fútbol sala y el basquet a los niños y jóvenes que viven en las zonas populares de Caracas.

A casi un mes del primer aniversario de su creación, la Fundación “Una Camiseta Por Venezuela” ha logrado movilizar a las comunidades educativas que hacen vida en 25 instituciones del Área Metropolitana y ha formado equipos deportivos desde Petare, pasando por las Minas de Baruta, hasta el 23 de Enero.

En una cancha del Colegio Francia nació la idea: el actual director de la Fundación, Gabriel Caldera, invitó a un equipo de fútbol de Petare a jugar. Conversando con uno de los miembros del equipo invitado, supo que uno de los muchachos estaba jugando con la única franela que tenía para prácticamente todas sus actividades del día, explicó Fernando Berlioz, uno de los directores de la organización.

Por su parte, Caldera explicó que el trabajo se inició en abril del año 2017, a raíz de las protestas en contra del Gobierno del presidente Nicolás Maduro. Los primeros miembros de la organización vieron con preocupación que mientras se desarrollaban los roces entre los bandos políticos, los niños de las zonas populares se encontraban cada vez más aislados.

Tanto Caldera como Berlioz y su hermano empezaron a recolectar material deportivopara repartir en los barrios los fines de semana, con ayuda de sus compañeros estudiantes de cuarto y quinto año de bachillerato. Sin embargo, luego de la primera experiencia se dieron cuenta de que la sola distribución de implementos no constituía una solución a largo plazo.

A la fecha, la organización desarrolla cuatro programas: Crea tu equipo y CompiteAlimentando EsperanzasUniendo Comunidades y Coloreando Esperanzas. Éste último fue ideado gracias al aporte de un grupo de estudiantes de Ciencias Políticas de la Universidad de París con quienes lograron tender puentes.

El primero busca crear equipos de fútbol y basquet que se autogestionen. Como, por ejemplo, lo hace Brayan Rivas, vecino de la parroquia San Bernardino de 16 años, quien tiene la responsabilidad de entrenar aproximadamente 15 muchachos del sector Cotiza, todos de entre 10 y 15 años de edad.

O como lo hace Beisy Valdespino, madre de uno de los jugadores del equipo deCasalta 3, en Propatria, quienes tienen aproximadamente siete meses entrenando. Ha visto cómo poco a poco el grupo se ha ido formando, creciendo y tomando los espacios de su comunidad. Aseguró que vela por los miembros del equipo, que tienen entre 10 y 13 años, “como si fueran mis hijos“.

El equipo de Una Camiseta Por Venezuela busca el espacio para que los niños y jóvenes practiquen, les facilitan los implementos, uniformes y financian la inscripciónen competencias. Poco después surgió el programa “Alimentando Esperanzas“, refirió Caldera, a través del cual brindan almuerzos a los deportistas en formación de lunes a viernes, con la condición de que asistan a sus clases en sus respectivos colegios y a las prácticas del equipo.

Los ingredientes para las comidas son recolectados por los “embajadores” de la Fundación, entre dos y tres estudiantes de 16 años en adelante, en sus respectivos colegios. A su vez, se le hacen llegar los alimentos a la madre del entrenador del equipo en los distintos sectores, quien se compromete a preparar la comida de los muchachos.

Con uniforme en mano y entrenamiento suficiente, los beneficiados van a competir con las demás agrupaciones deportivas que integran de la Fundación, como parte del programa “Uniendo Comunidades“: un torneo de seis meses de duración que logra que niños y jóvenes de todas partes de la ciudad se encuentren en las canchas.

Uno de los equipos que participa es el de Kenyer Rodríguez,  de 17 años, entrenador de los muchachos del sector Mario Briceño Iragorri, en el municipio Sucre. Empezó con apenas diez niños. A la fecha, dirige junto a su hermano las categorías sub 14, sub 16, sub 18 y sub 20; incluso el equipo femenino, que tienen entre 14 y 19 años. Vela no sólo porque asistan a los entrenamientos, sino también por su rendimiento académico y comportamiento en el aula.

Por último, concluyó Caldera, está el proyecto educativo, Coloreando Esperanzas, que por medio del desarrollo de actividades enmarcadas en cuatro “polos” (artístico, agrario, formativo y tecnológico) promueve la formación intelectual de los pequeños.

Fuente: http://efectococuyo.com/

Fundación Cuatropés, “Proyectos para el País Porvenir”, se crea en diciembre de 2016 para promover procesos editoriales, propuestas, estudios, proyectos y documentos que contribuyan a definir al País Porvenir.

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