Smart cities: ciudades en constante evolución al servicio del ciudadano

Optimizar la gestión de redes de distribución de agua en Sao Paulo, reduciendo fugas desde los ductos o bien desarrollar nuevos servicios de saneamiento que fortalezcan el tratamiento de las aguas residuales, preservando el medioambiente y los recursos hídricos de la Bahía de Panamá, pueden ser ejemplos de desarrollo de una smart city o ciudad inteligente. Un objetivo holístico que comienza a asomar en la agenda política y en la planificación urbana, sobre todo, de las principales ciudades de la región.

Pilar Conesa, CEO de Anteverti, reconocida consultora internacional que presta asesorías a ciudades y organizaciones en Europa, Latinoamérica y África para el desarrollo de este objetivo, aclara que las smart cities son algo en constante transformación, una visión holística de la ciudad contemporánea –chica o grande, moderna o antigua, más o menos desarrollada- que busca mejorar la calidad de vida de las personas. Para aquello, se nutre de aspiraciones como el desarrollo de movilidad urbana que entregue accesos más rápidos y eficientes; de mejores políticas de vivienda o el potenciamiento de espacios públicos en que la gente sea el centro de la urbe y no los automóviles -de acuerdo a Conesa, los motorizados cuentan con demasiado protagonismo en la planificación urbana de varias ciudades y  pueden alcanzar hasta el 70% de los espacios en una ciudad-. Tampoco se puede olvidar, agrega la experta, de la gestión y el desarrollo de aspectos como la gestión y eficiencia energética, para evitar, por ejemplo, la pérdida del 30% a 40% de la energía en el transporte o la gestión de las aguas de una ciudad.

Establecido el marco de objetivos, a juicio de Conesa se puede considerar a la smart city “más que un destino: un camino”, donde las constantes mejoras y el desarrollo de infraestructura urbana pongan su foco en las personas. “Esto no es un blanco y un negro; no hay una ciudad que sí sea smart city y otra que no sea, o bien no pueda serlo”, aclara Conesa, junto con destacar que el concepto en ningún caso pretende ser una capa de lujo que apunte sólo a ciudades desarrolladas.

Nicolás Prego, director Técnico y de Marketing para Smart & Resourceful  Cities de SUEZ, aclara que muchos piensan que la ciudad inteligente es algo conectado a la alta tecnología y con capacidad para resolver todos los problemas urbanos. “No lo vemos así. Una ciudad debe enfrentar variados desafíos, como factores ambientales o bien capacidad de resilencia”, añade, a propósito del terremoto que afectó en septiembre último a Ciudad de México y el gran daño que dejó en la capital mexicana.

Prego destaca también que los problemas o desafíos de una ciudad muchas veces requieren imaginación que dé con soluciones para la ciudad del mañana, lo que aclara es una meta que en ningún caso significa ponerse a concebir una ciudad estilo Matrix (el mítico filme de los hermanos Wachowski). Porque si bien la transformación digital es un elemento muy importante, “no todo es tecnología”, remarca el ejecutivo.

CIUDAD MODELO

El director Técnico y de Marketing para Smart & Resourceful  Cities de SUEZ considera que para América Latina existen varios desafíos en el desarrollo de las smart cities, aunque lo primero que se debe tener claro, sostiene, es que las soluciones a las problemáticas que enfrenta una ciudad en Latinoamérica no tienen que ser iguales a las aplicables o a las empleadas en otros puntos del planeta.

“La gestión de tráfico, residuos o contaminación que tenga Santiago de Chile no tiene que ser igual a los tratamientos que tengan ciudades de Norteamérica, como Chicago, por ejemplo. Eso sería un error”, ejemplifica el representante de SUEZ, quien no duda en mencionar en Latinoamérica a Medellín como un caso muy interesante de ciudad inteligente. “Partieron de un diagnóstico, hubo entendimiento entre las partes y se desarrolló una gobernanza muy inteligente”, destaca.

SUEZ conoce bien a Colombia en este sentido. La compañía ha participado en el programa de la colombiana Aguas Cartagena, firma colombiana que se dedica al transporte, tratamiento, almacenamiento y distribución de agua. El programa destacado apunta a asegurar el suministro de agua para la homónima urbe colombiana durante los próximos 25 años. Con la ejecución del Plan Maestro de Acueducto, se apunta a lograr la entrega de cantidades adecuadas de agua para las distintas necesidades de la ciudad, como demanda de agua de la industria local, necesidades propias del desarrollo urbanístico y de turismo, así como facilitar el acceso al agua para comunidades vulnerables dentro de la urbe, todas necesidades incluidas en el Plan de Desarrollo de Cartagena “Primero la Gente 2016-2019”.

CIUDADANOCENTRISMO

Para Pedro Vidal, gerente del Programa Estratégico de Corfo “Santiago Ciudad Inteligente”, una smart city es una bússqueda que se va construyendo continuamente. “Hay nuna visión estratégica que buscas construir y que ubica en el centro al ciudadano”, destaca Vidal, y agrega que una ciudad inteligente también resalta por el carácter eminentemente colaborativo de sus ciudadanos, el Estado, la industria y la academia. “Se trata, finalmente, de despertar un sentido de corresponsabilidad. No es realista pensar que sólo uno de estos actores puede arreglar todo”, estima Vidal.

Vidal además pone el dedo en la yaga: a su juicio, un gran desafío en Latinoamérica –en cuanto al desarrollo de ciudades inteligentes- tiene que ver con cómo abordar el ítem desigualdad. Y en el caso de Santiago de Chile, el experto se pregunta cómo poner los mismos estándares de urbanización para la ciudad en su conjunto –en cuanto a temas de movilidad o seguridad, por ejemplo- y que no se produzcan variaciones dependiendo de si los mejoramientos se aplican en el sector oriente (dende reside la poblacion más pudiente, en general) o poniente (de menores ingresos) de la ciudad.

El representante de Santiago Ciudad Inteligente estima que existe una gran fragmentación administrativa y territorial en el caso de Santiago -otropunto que lo aleja del concepto de ciudad inteligente-, tanto a nivel de municipios como de ministerios. En el caso de los primeros, para Vidal estos actúan como verdaderas islas, creando territorios aislados del resto de las comunas, mientras que entre los ministerios se crea una superposición para el desarrollo de obras de la ciudad, que redundan en duplicidad y descoordinación de funciones, lo que se traduce en una deficiencia de la gobernanza de una ciudad. Vidal aclara que esta realidad, si bien afecta a varias ciudades de A. Latina, no alcanza a todas las ciudades y destaca el ejemplo del alcalde mayor de Bogotá, como una forma de articular los distintos municipios de una misma ciudad frente a distintas iniciativas.

ANTICIPAR LA JUGADA

De acuerdo a cifras de la Organización de Naciones Unidas (ONU), para el 2050 debiese haber en el mundo 9,7 mil millones de personas habitando el planeta, o sea, 2.300 millones más que la población actual, de los cuales alrededor del 70% habitará en ciudades. En esas condiciones, preguntas respecto sobre cómo proporcionar un suministro sostenible de agua y garantizar un acceso de calidad del vital elemento, para todos los ciudadanos, son y serán cuestiones relevantes.

¿Cómo va Latinoamérica en la adopción de esta realidad? Conesa comenta que le ha tocado visitar la región en variadas ocasiones y distintos países como Argentina, Colombia, México o Chile. Con ese bagaje, estima que principalmente existe cierto retraso en la sensibilidad hacia el tema, en comparación a lo que sucede en Europa. Pero destaca que existen avances en los últimos años, que se traducen en un ánimo más marcado de agentes locales por luchar contra temas de desigualdad en las ciudades y abogar por una mayor planificación urbana, metodología que fortalece la movilidad dentro de una ciudad, factor clave en una smart city.

El gerente de Corfo aporta con datos duros. De acuerdo al ránking “Cities in Motion”, desarrollado por IESE Bussiness School, de la Universidad de Navarra, y que apunta a establecer un escalafón de ciudades inteligentes a nivel internacional considerando urbes de los cinco continentes, las ciudades latinoamericanas aún están con mucho camino por recorrer. De una medición que en su última versión contempla a 185 ciudades a nivel mundial, en 2016, la primera urbe latinoamericana que figura en el listado es Buenos Aires (83°), escoltada por Santiago (85°) y Ciudad de México (87°). Completan el quinteto de urbes latinoamericanas Medellín (96°) y Montevideo (99°). Nueva York, Londres y Paris encabezan el ránking mundial elaborado por el IESE, medición  que contempla variables como economía, planificación urbana y medio ambiente, además de tecnología, movilidad y transporte urbano, entre otras variables.

Pero Vidal pone paños fríos: no son necesarias grandes inversiones para que una ciudad vaya avanzando en dirección a convertirse en una smart city, sino astucia para aprovechar fortalezas de la ciudad. “Chile es conocido por su sistema de emprendimiento y este se puede promocionar para captar inversiones que lleguen a sus ciudades”, sin que todo deba concentrarse en Santiago.

Sin embargo, más allá del estado de desarrollo en que se encuentre la realidad de ciudades inteligentes en Latinoamérica, Nicolás Prego, de SUEZ, pone la alerta en el financiamiento de los proyectos que involucran el desarrollo de una smart city. “¿Quién lo financia? ¿Es algo totalmente público o privado, o bien un sistema mixto? La realidad es que pasamos de un antiguo modelo de gestión urbana, donde antes estaba todo centralizado, a uno donde los poderes están repartidos”. Para Prego, afinar el modelo es un gran desafío para el desarrollo del concepto en Latinoamérica y el mundo en general.

Fuente: https://www.americaeconomia.com

Fundación Cuatropés, “Proyectos para el País Porvenir”, se crea en diciembre de 2016 para promover procesos editoriales, propuestas, estudios, proyectos y documentos que contribuyan a definir al País Porvenir.

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