Tradición venezolana: La hallaca

La hallaca es el alma de la cena navideña y una de las creaciones originales de la cocina venezolana que más placer, satisfacción y orgullo genera entre los venezolanos. Su elaboración, generalmente convertida en encuentro amistoso y familiar, es una verdadera ceremonia participativa en la que se distribuyen tareas a los particpantes (cocinar, amasar, envolver y amarrar).

Uno de los platos mas reconocidos y elaborados que se presenta en la gastronomía venezolana es sin lugar a dudas la hallaca. Esta obra maestra de nuestra culinaria es el más tradicional de los platos que engalanan las festividades navideñas en nuestra Venezuela.

La hallaca es el resultado del proceso histórico que ha vivido nuestra sociedad.

Asociada a los tamales, en su preparación se integran de manera prodigiosa el gran alimento indoamericano, el maíz, uno de los más representativos frutos de uso compartido con el África negra, el plátano, junto a un significativo número de ingredientes provenientes de Europa y el Medio Oriente: las aceitunas, las alcaparras y las pasas.

Desde su cubierta de hojas de plátano hasta los detalles que adornan y componen su guiso, pasando por su ingrediente primordial, la masa de maíz coloreada con onoto, la hallaca es la expresión más visible del mestizaje del venezolano. Cada ingrediente tiene sus raíces: la hoja de plátano, usada tanto por el negro africano como por el indio americano, es el maravilloso envoltorio que la cobija; al descubrirla, traemos al presente nuestro pasado indígena, pues la masa de maíz coloreada con onoto es la que nos recibe con su esplendoroso color amarillo; luego, en su interior se deja apreciar la llegada de los españoles a estas tierras, carnes de gallina, cerdo y res, aceitunas, alcaparras, pasas… todo picado finamente, guisados y maravillosamente distribuidos se hacen parte de un manjar exquisito. Sus ingredientes, todos partes de diferentes raíces se complementan armoniosamente en la hallaca, expresión del mestizaje y colorido del que es parte nuestro pueblo.

La palabra “Hallaca” proviene del guaraní y deriva de la palabra “ayúa” ó “ayuar” que significa mezclar o revolver, de estas palabras se presume que “ayuaca” sea una cosa mezclada, que por deformación lingüística paso a llamarse “ayaca”. Otra versión presume que la palabra procede de alguna lengua aborigen del occidente del país, cuyo significado es “envoltorio” ó “bojote”.

El origen del plato se remonta a los años de la colonización por parte de España, siglo XV y siglo XVI, atribuyéndose en forma legendaria su invención a los esclavos y sirvientes indígenas, quienes recogían los restos de las preparaciones de sus señores para armar un plato heterogéneo que les sirviese de alimento extra a sus comidas habituales.

Cuenta la historia que cuando se estaba construyendo el “Camino de los españoles”, vía que comunicaba al Puerto de La Guaira con Caracas, por parte de los indios, principalmente, estos consumían generalmente unos “bollos” o tamales, básicamente de puro maíz, lo cual producía una enfermedad por avitaminosis, llamada pelagra, que contaminaba la población. Por esa causa, se les pidió a las familias caraqueñas que donaran sus sobrantes de las comidas para que los indios los pusieran en sus “bollos“, como lo hacían con sus esclavos y siervos y de esta manera, pudieran obtener los nutrientes de nuevos ingredientes además del maíz.

Dice la tradición que en unas Navidades, que los criollos acostumbraban a celebrar con gran pompa y comilonas de todo tipo, el obispo de Caracas enfurecido por estas costumbres, les exhortó a comer como los indios que trabajaban en el “Camino de los Españoles”, con hallacas, bollos o tamales rellenos de sobras. Por supuesto, esos criollos temerosos de Dios así lo adoptaron, pero con sus propias recetas de la “multisápida” (otro nombre con el que se denomina a la hallaca), haciéndola al gusto de cada.
Todos ayudan

En el mes de diciembre cuando las fiestas navideñas desbordan la alegría del venezolano, la hallaca es parte importante de la celebración, se intercambian, se regalan, se venden…en fin, en las fiestas de navidad para el venezolano no puede faltar la tan reconocida hallaca.

Comerse una hallaca es vivir una tradición, pero elaborarla y convertir ese proceso de confección en el centro de una fiesta anual, es mantener viva el alma navideña de Venezuela.

Fuente: http://www.venezuelatuya.com

 

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